QUIENES MANEJAN LOS HILOS

QUIENES MANEJAN LOS HILOS

$32.667
IVA incluido
Sujeto a Disponibilidad de Proveedor
Editorial:
ROCA EDITORIAL
Año de edición:
ISBN:
978-84-18249-46-4
Páginas:
224
Encuadernación:
Rústica
Idioma:
Castellano
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24 de Octubre de 2019. Ramón Santolaya, en calidad de secretario deEstado, asiste como testigo al acto de exhumación de Francisco Francoen El Valle de los Caídos. Posteriormente, desde el coche oficial,observa el vuelo que porta el féretro hasta Mingorrubio. Sin embargo,los restos del dictador nunca llegan a su destino. El helicóptero quelos traslada se estrella pocos minutos después del despegue.¿Atentado? ¿Accidente?Está a punto de que se descubra la gran verdad,de que se desvele uno de los secretos mejor guardados de la recientehistoria de España. Santolaya teme que lo puedan relacionar con loshechos y decide que es el momento de huir, de abandonar una carreraque le ha llevado hasta la fontanería de La Moncloa pasando por losservicios de inteligencia. Desde la dictadura a la democracia, más decuarenta años siempre muy cerca del poder y la toma de decisiones.Ensu viaje evoca el pasado en la Barcelona de finales de los sesenta,cuando siendo un ocioso adolescente, la casualidad hizo que empezara a trabajar como lazarillo de un ilustre norteamericano, un agregadocomercial con buenos contactos en la embajada. McNamara, sin embargo,se encargaba de tejer las redes de contactos entre todos aquellosactores interesados en tener un papel destacado en la inminentetransición española.Barcelona bulle. Es un campo de minas y depruebas. De contubernios y conspiraciones. El terreno ideal para lascorruptelas, y donde las fuerzas vivas del régimen tienen patente decorso.Ramón Santolaya, ávido lector y devoto de la radio, se veráenvuelto en tramas propias de un mundo que solo creía que existía enla ficción.Una historia sobre la amistad y los primeros amores, decrímenes y abusos en la España más negra, de traiciones y dulcesvenganzas.Una ucronía donde nadie podrá demostrar que todo lo que leocurre a Ramón Santolaya no pasó tal y como él lo cuenta.