En los últimos años se ha extendido la tesis de que la culpa de lavictoria de Donald Trump en Estados Unidos y del brexit en elreferéndum del Reino Unido, así como del ascenso de la ultraderecha en muchos países de la Unión Europea, la tiene la clase trabajadora. Ennuestro país se sigue escuchando en los bares que no hay nadie másequivocado que un obrero de derechas, mientras Ciudadanos, el PP y Vox crecen en las encuestas.¿Qué está sucediendo? ¿Es verdad que la clase trabajadora es laresponsable de estos fenómenos? Alberto Garzón aborda esa crucialpregunta a través de un afinado análisis del voto de las últimasconvocatorias electorales, con el que pone de manifiesto que losconservadores crecen no por el voto de los que tienen menos, sino delos que temen perder los privilegios, es decir, no por el voto de laclase obrera, sino por el de la clase media, que ve peligrar suestatus.Las tensiones provocadas por la globalización, que ha desmontado losresortes de redistribución de la riqueza de los Estados naciónoccidentales, han provocado una reacción política por parte de los que han salido perdiendo con ella, y es una reacción que demuestra doscosas: que las clases, a la hora de votar, siguen existiendo, y quelas conquistas sociales son logros temporales por los que esinsoslayable seguir luchando cada día.