Juan Rulfo escribió Pedro Páramo tras comprobar que su pueblo, al queno había vuelto en treinta años, estaba abandonado. Esa misma pulsiónde recuperar con palabras lo que se ha perdido guía la escritura deVirginia Mendoza en su viaje por los pueblos y aldeas más remotos deEspaña. Este libro retrata, con una mirada llena de empatía ycomplicidad, las historias y silencios de los últimos habitantes depueblos que morirían cuando ellos cierren los ojos. En palabras de laautora: "No sé si podré pintar los labios a mi abuela, pero heconocido a quienes le cerrarán los ojos a la tierra".
Juan Rulfo escribió Pedro Páramo tras comprobar que su pueblo, al queno había vuelto en treinta años, estaba abandonado. Esa misma pulsiónde recuperar con palabras lo que se ha perdido guía la escritura deVirginia Mendoza en su viaje por los pueblos y aldeas más remotos deEspaña. Este libro retrata, con una mirada llena de empatía ycomplicidad, las historias y silencios de los últimos habitantes depueblos que morirían cuando ellos cierren los ojos. En palabras de laautora: ´No sé si podré pintar los labios a mi abuela, pero heconocido a quienes le cerrarán los ojos a la tierra´.