El mono Macario ha sido atacado y es necesario encontrar al culpableque le ha lanzado esa asquerosa porquería. Página tras página, ellector acompaña a la víctima mientras interroga a los animales, hastadescubrir al culpable más cerca de lo esperado. A diferencia de lahistoria de El topo que quería saber quién había hecho aquello en sucabeza, a la que remite ésta irremediablemente, aquí no hay lugar para la venganza, a pesar de que el protagonista lo tenía mucho más fácil.