Muy lejos, más allá de las montañas de palabras, alejados de lospaíses de las vocales y las consonantes, viven los textos simulados.Viven aislados en casas de letras, en la costa de la semántica, ungran océano de lenguas. Un riachuelo llamado Pons fluye por su puebloy los abastece con las normas necesarias. Hablamos de un paísparaisomático en el que a uno le caen pedazos de frases asadas en laboca. Ni siquiera los todopoderosos signos de puntuación dominan a los textos simulados, una vida, se puede decir, poco ortográfica. Pero un buen día, una pequeña línea de texto simulado, llamada Lorem Ipsum,decidió aventurarse y salir al vasto mundo de la gramática. El granOxmox le desanconsejó hacerlo, ya que esas tierras estaban llenas decomas malvadas, signos de interrogación salvajes y puntos y comatraicioneros, pero el texto simulado no se dejó atemorizar. Empacó sus siete versales, enfundó su inicial en el cinturón y se puso encamino. Cuando ya había escalado las primeras colinas de las montañascursivas, se dio media vuelta para dirigir su mirada por última vez,hacia su ciudad natal Letralandia, el encabezamiento del puebloAlfabeto y el subtítulo de su