Ni pisar el césped descalzos ni jugar a la pelota en la plaza. Ni lareunión ni la expresión. Como en esos bares en los que se prohibecantar, ya hasta el sonido del aire en los pulmones molesta.
Y precisamente porque todo está prohibido, sólo silbar no essuficiente. Ya que nada se puede, que todo sea voz. Lejos del cantoligero de quien transita las calles, el uso de la llamada en grito