RIERA, PEDRO / RIERA DE HABSBURGO, PEDRO
Habíamos viajado hasta el pequeño pueblo de Clayton para que mi padretomara las muestras de ADN y averiguara si aquella mujer, Aurora K.,era la ?madre de mi padre?. La biológica. Y remarco lo de la ?madre de mi padre? porque, para mí, aquella mujer nunca sería mi abuela. Miabuela era la otra, la de toda la vida, la que montaba multitudinarias partidas de cartas con mis primos, la que me hacía empanadillas depollo para mi cumpleaños, la que nos contaba aquellas asombrosashistorias sobre la vida en Turenia antes de la guerra? Y ningunaprueba de ADN iba a cambiar eso. No me importaba que su sangre nocorriera por mis venas, ni la del abuelo, ni la de mis primos. Elloseran mi familia. Yo era y sería siempre una Pekar. Pero me temo que me estoy liando? Mi padre no se cansa de repetirme que las historias hay que explicarlas desde el principio. Y esta historia es demasiadoextraordinaria, así que la empezaré de nuevo. Desde el principio?
Habíamos viajado hasta el pequeño pueblo de Clayton para que mi padretomara las muestras de ADN y averiguara si aquella mujer, Aurora K.,era la ?madre de mi padre?. La biológica. Y remarco lo de la ?madre de mi padre? porque, para mí, aquella mujer nunca sería mi abuela. Miabuela era la otra, la de toda la vida, la que montaba multitudinarias partidas de cartas con mis primos, la que me hacía empanadillas depollo para mi cumpleaños, la que nos contaba aquellas asombrosashistorias sobre la vida en Turenia antes de la guerra? Y ningunaprueba de ADN iba a cambiar eso. No me importaba que su sangre nocorriera por mis venas, ni la del abuelo, ni la de mis primos. Elloseran mi familia. Yo era y sería siempre una Pekar. Pero me temo que me estoy liando? Mi padre no se cansa de repetirme que las historias hay que explicarlas desde el principio. Y esta historia es demasiadoextraordinaria, así que la empezaré de nuevo. Desde el principio?