En tiempos se consideraba que la política podía ofrecer a lassociedades humanas el control sobre su destino. Hoy en día predomina,no obstante, un gran pesimismo sobre la capacidad de control de losseres humanos, y menos aún mediante la política. Esta nueva percepción fatalista de la condición humana proclama que vivimos en jaulas dehierro erigidas por vastas fuerzas impersonales surgidas de laglobalización y la tecnología: una sociedad que es a la vezantipolítica y apolítica, una sociedad sin esperanza ni medios paraimaginar o impulsar un futuro alternativo. Refleja la decepción conlas esperanzas políticas que plantearon las utopías liberales ysocialistas del siglo XX ,y un desencanto generalizado con los grandes discursos de la Ilustración sobre la razón y el progreso, y con lamodernidad misma.La expresión más característica de este desencanto son las inacabables proclamas de los últimos años del "discurso del fin": el fin de lahistoria, el fin de la ideología, el fin del Estado-nación, el fin dela autoridad, el fin de lo público, el fin de la propia política.Por el contrario, el nuevo libro de Andrew Gamble se enfrenta alfatalismo implícito en esos discursos, y en muchos de los discursosclave de la modernidad. Expone una defensa de la política y de lopolítico, explica por qué no podemos prescindir de la política yanaliza la compleja relación entre ésta y el destino, y la constantey necesaria tensión entre ambos.Política y destino es de lectura obligada para los estudiosos de lapolítica, los asuntos públicos y el pensamiento político.Andrew Gamble es catedrático de Política y director del Political Economy ResearchCentre (Centro de investigación de la economía política) de laUniversidad de Sheffield.