La evolución de la sociedad ha hecho que la aceptación de laenfermedad esté prácticamente generalizada. Y, sin embargo, aúnmantenemos ciertos tabúes y conceptos erróneos en torno a ladepresión. Los pacientes siguen tardando en acudir a su médico aldescubrir los síntomas depresivos. Los profesionales, en muchasocasiones, desconocen el manejo de las nuevas herramientaspreventivas, diagnósticas y terapéuticas. Los familiares y el entornosociolaboral del paciente siguen sin comprender que aquello que lesucede a su familiar o amigo no es más que la manifestación de unaenfermedad.