Una madre hace saltar por los aires la tumba de su propio hijo. Estemurió durante el servicio militar, víctima de una macabra broma. En la tumba habían esculpido las usuales palabras anónimas que se empleanen estos casos: «Caído en acto de servicio». Pero la madre no loacepta. En la tumba de su hijo tiene que ser grabada, bien visiblepara todos, la verdad: «Asesinado por sus superiores». Este es elcomienzo de una larga serie de desesperados intentos por parte deRajel para que se haga justicia. Como en otras novelas de Batya Gurque no pertenecen a la serie policiaca de Michael Ohayon, por la quees conocida en España, se ponen al descubierto las contradicciones yel lado oscuro de la sociedad israelí.