Cuando se ha llegado al final del camino y por delante apenas sevislumbra nada más que la desaparición o la eternidad, ¿hacia dóndevuelve uno la mirada? Casi indefectiblemente, hacia el pasado. En lasoledad de su casa, un escenario que ha sido testigo de tantosinstantes únicos, el protagonista recuerda lo que ha sido su vida, sutemprana viudez, su peculiar relación con las mujeres, con los hijos,los amigos, los vecinos y el trabajo. Nada rompe el silencio de lasestancias, excepto el zumbido del hervidor de agua, un fondo musicalcotidiano para la despedida de un anciano ahora solitario y suexistencia, un hombre abocado a un destino inevitable y que ha vistoque sólo el amor (y el desamor) es capaz de traspasar la frontera quesepara la vida y la muerte.Gudbergur Bergsson nació en 1932 enGrindavík, un pequeño pueblo de pescadores en el suroeste de Islandia, a cincuenta kilómetros de Reikiavik. Tras ejercer los oficios másdiversos, en 1956 se embarcó para España y llegó a Barcelona, donde,entre otros, frecuentó a Carlos Barral, Gabriel Ferrater, Jaime Gil de Biedma y Jaime Salinas. Traductor al islandés del Quijote y deconocidos escritores en lengua española, es autor de más de veinteobras, entre novelas y libros de cuentos. Ha merecido en dos ocasiones el Premio de las Letras Islandesas, y en 2007 fue distinguido con laOrden de Isabel la Católica. Tusquets Editores ha publicado susnovelas El cisne, Amor duro, La magia de la niñez y Las maestrasparalíticas (Andanzas 307,394, 527 y 664). Pérdida, su novela másreciente, ofrece una mirada provocadora sobre la vejez y sobre ese día a día habitual, aparentemente anodino, que cada uno recorre a supeculiar manera.