Cuando hablamos de decrecimiento no nos referimos al crecimientonegativo. Tendríamos que hablar de ´a-crecimiento´, como se habla deateísmo. Se trata precisamente del abandono de una fe o una religión,la de la economía, el progreso y el desarrollo.Si admitimos que la persecución indefinida del crecimiento esincompatible con un planeta finito, las consecuencias de estaconstatación (producir menos y consumir menos) están todavía lejos deser aceptadas. Pero, si no cambiamos de trayectoria, la catástrofeecológica y humana es ineludible. Aún estamos a tiempo de imaginar,serenamente, un sistema basado en otra lógica: una ´sociedad dedecrecimiento´. Serge Latouche es licenciado en ciencias políticas,filosofía y ciencias económicas. Profesor emérito de economía de laUniversidad Paris-Sud (Orsay), es especialista en relacioneseconómicas y culturales Norte-Sur y en epistemología de las cienciassociales. Es también autor de Sobrevivir al desarrollo y La apuestapor el decrecimiento (ambos publicados en Icaria).