¿Quién se atreve a afirmar que interrogarse sobre la absurdidad denuestra condición es una tarea sombría? Para prueba de lo contrario,aquí se presenta un conjunto de historias delirantes, en las que seencuentran desde las indicaciones para cometer un crimen perfecto a lo que pasa por la cabeza de alguien en el momento en que está cayendodesde la torre Eiffel, desde cómo dar con una madre secuestrada portraficantes de blancas a lo que le sucede a un hombre perdido en unsupermercado y al que Dios llama por teléfono. Estas y muchas otrasaventuras trazan, a partir de un torrente verbal arrollador, untragicómico laberinto en cuyas encrucijadas se pasa en un soplo de larisa al desánimo, de la inquietud al regocijo.