Si el microcosmos del aula es la réplica del macrocosmos de lasociedad, si las relaciones de poder actúan tanto en uno como en otrocon el objeto de perpetuar un orden social dividido entre gruposdominantes y grupos subordinados, si los primeros universalizan suspautas y sus criterios como una «herencia nacional» y un patrimonio de «valores comunes», ¿existe algún camino para salir de las condiciones que generan el racismo, el sexismo, la pobreza y la opresión engeneral? Y si existe, ¿tiene la pedagogía algún aporte que hacer a él? Sí, contesta Giroux, ese camino ?y ese objetivo? es la democraciaradical, y la pedagogía crítica puede contribuir a su realizaciónelaborando un lenguaje de la posibilidad y la esperanza que muestrecómo opera el poder en el aula, cómo puede la consideración de lashistorias y experiencias que los alumnos llevan a ella fomentar unclima de respeto por la diferencia cultural y cómo, finalmente, actúaun proyecto político y pedagógico multicultural ?la unidad en ladiferencia? para convertir la relación entre el poder y elconocimiento en una lucha emancipatoria tanto en la escuela como en el mundo.