PREKOP, JIRINA / SCHWEIZER, CHRISTEL
Nuestros hijos son huespedes que nos piden que les mostremos el camino que han de seguir. Es nuestro deber ofrecerles el mejor lugar ybrindarles seguridad y apoyo mientras que ellos puedan recorrer solossu camino.Educar a un niño significa, en primer lugar, aceptarlo y quererloincondicionalmente dentro de la singularidad de su ser infantil. Laeducacuión es un trabajo que se hace con el corazón y mucha paciencia. Aún huésped se le otorga el mejor lugar y se le ofrece ampara, hastaque sea capaz de encontrar su propio camino. Esto implica nopreguntarle qué trae consigo ni qué voy a sacar al darle albergue.Como anfitrión, me alegro de que haya llegado. En mi casa hay sistiopara los dos.En este trabajo confluyen la experiencia de muchos años de unapsicóloga infantil y una pediatra que nos indican que educar un niñosignifica, sobre todo, quererlo y aceptarlo incodicionalmente dentrode la singularidad de su ser infantil. La educación es un trabajo quese hace con el corazón y mucha paciencia. Ejemplos concretos tomadosde la vida cotidiana nos muestran cómo los padres pueden acompañar alos niños en el camino de su vida.