La pasión es el principal motor de la acción humana, reclamaimplacablemente satisfacción detrás de todas las cosas, mientras quela razón es el poder moderador y controlador que los seres humanospueden ejercer sobre sí mismos. La vida social se basa en unequilibrio precario y en las concesiones mutuas. Dicha opinión ya no ofrece una explicación convincente de laexperiencia contemporánea diaria. Y esto es así no sólo porque hoy esnecesaria una visión más realista, una que incluya tanto el factorpositivo, constructivo, de la pasión, como los efectos perjudicialesde la enraizada sobrevaloración de la razón en la tradiciónoccidental.