Este libro, divertido, alegre y al mismo tiempo profundo, es elresultado de la vida, larga e intensa, de su autor. Son anécdotasvividas por él, en diversos lugares de España, de Inglaterra, deParaguay o de Chile.
El lector entra en el libro con suavidad, llevado por una prosasencilla y luminosa. Son historias breves, pero llenas de humor y deoptimismo cristiano. Se habla de prostitutas que, si les tocaranmillones a la lotería, los darían para los niños pobres. O delMinistro de Agricultura, en el Paraguay de Stroessner, que cuando unacomisión internacional le recomendó tener cuidado con el monocultivo,respondió públicamente que él sabía muy bien cómo enfrentarse a losmonos, a tiros y nada de trampas ni productos químicos. O del bigotudo policía municipal que insultó gravemente a un conductor porequivocarse de calle y luego resultó que dicho conductor era el Juezde Primera Instancia de aquella ciudad. O de la joven madre deSomalia, que devolvió los tres caramelos que le habían dado para suhijo, cuando el hijo murió. O de cómo se arreglaban tres albañilesespañoles en Londres, para decir en inglés el nombre, dificilísimo, de la estación de Metro a la que iban. O del preso que no se suicidabapara no darles ese gusto a quienes no lo podían ver...
Después de cada anécdota, se sugieren algunas ideas para meditar sobre lo que se ha leído y así acercarse más a Dios o aprender algoimportante sobre psicología o sobre educación.
Un libro delicioso.
Manuel Segura Morales es un jesuita granadino. Su padrino de bautismofue Manuel de Falla y entre los amigos de su familia estuvieron Miguel de Unamuno y Federico García Lorca. Como jesuita, estudió tres añosen Barcelona y cuatro en Inglaterra. Fue superior de los jesuitas enParaguay y luego en Chile. A su vuelta a España ha sido 24 añosprofesor de psicología educativa en la Universidad de La Laguna,Tenerife. Es Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad deValencia y Doctor Honoris Causa por la Universidad de La Laguna.