PASCUAL, ULPIANO / ULPIANO, PASCUAL
Los bastardos tratan de financiar su propio grupo terrorista y, paraconseguirlo, nada mejor que secuestrar a Pilarín, la hija oronda deuna ministra por la que pedir un rescate o, a malas, alojar una balaen su rubio y repeinado cráneo. Como sea, son buenas noticias paraPalop.
La Agencia, donde trabajó y de la que salió de malas maneras hace unos años, vuelve a confiar en él para hacer el trabajo sucio. El quenadie quiere hacer. El que apesta. Bien remunerado, muy arriesgado ydescarnadamente implacable: este juego se rige por sus propias normasy Palop sabe qué cartas jugar para que a Pilarín no le pase nada y los hijos de perra de sus raptores acaben siendo pasto de los gusanos.