Este libro es un verdadero clásico,tanto en el contenido como en suformulación. El estilo de Quine, expresivo y elegantemente preciso aveces irónico, es singular en la literatura de la filosofía analítica, pero Palabra y objeto no es un libro fácil: para abordarlo esrecomendable un cierto entrenamiento en filosofía, lógica ylingüística, así como en el positivismo lógico contra el que Quinereaccionaba. Como contrapartida de su dificultad, este libro contieneel famoso capítulo segundo (la tesis sobre la indeterminación de lastraducciones y la noción de traducción radical), una fascinantereformulación lingüística del problema de las "otras mentes" que puede parecer un tópico pero que lleva a Quine a tratar un gran número decuestiones epistemológicas, lógicas y metafísicas. Las conclusiones de Quine en estas áreas fueron tan insólitas y profundas que todavía hoy (más de cuatro décadas después de la primera edición de Word andObject) son objeto de estudio de la filosofía. ¿Estaba Quine en locierto? Seguramente, no, pero, como todos los grandes filósofos,aportó una nueva visión sobre temas viejos, y nos abrió los ojos aproblemas cuya existencia desconocíamos. Palabra y objeto, junto conPhilosophical Investigations, de Wittgenstein, The concept of Mind, de Ryle, y Empiricism of Mind, de Sellas, completan una tetralogía de la filosofía analítica de la segunda mitad del siglo xx.