La proclamación de la Segunda República también significó un intentode normalización de la política exterior española, cuya ausencia delgran tablero global repercutía negativamente en su economía y en suproyección internacional. Dentro de esta nueva dinámica diplomática,se situó el acercamiento hacia una URSS, cuyo reconocimiento oficialhasta entonces se había ignorado. No se trataba de ideología, sino depuros intereses: se trataba de acceder al petróleo y a las materiasprimas y de hallar nuevos mercados para unas exportaciones diezmadaspor la crisis de los años treinta. Y, a ello, dedicaron sus esfuerzosgobiernos de todos los colores.Sin embargo, el inicio de la guerra civil distorsionó, cuando no hizoolvidar interesadamente desde el franquismo, toda esta relaciónprevia. Al no poder contar con la ayuda de las democraciascontemporáneas, la República tuvo que fiarlo todo al apoyo soviético y este vínculo fue utilizado propagandísticamente por el bandosublevado. Es en este momento que surgen los mitos franquistas algunos de ellos retomados por el actual revisionismo sobre la sovietizaciónde España, sobre el oro de Moscú y sobre la supuesta voluntad de laInternacional Comunista de hacer suya la Península. Gracias a uningente trabajo de archivo y a la localización nueva «evidenciaprimaria relevante de época» española y rusa, el reconocidohistoriador Ángel Viñas logra el libro definitivo sobre La Repúblicaespañola en tiempos de Stalin, actualizando sus investigacionesprevias sobre la financiación de la guerra, la ayuda soviética o elpapel del presidente Juan Negrín e insiriéndolas en una ambiciosa ycompleta interpretación del periodo.