ALBERTO MARTIN / ARAGON ALVAREZ / ALBERTO MARTÍN-ARAGÓN ÁLVAREZ
Enrique Barón Viola sabe que la sociedad le considera un hombreafortunado. Ha triunfado profesionalmente y disfruta de no pocoatractivo físico e intelectual. Sin embargo, él se considera unnáufrago. Pero no uno de esos náufragos comunes y repetitivos que sonel producto de una época sin rumbo y sin claros baluartes éticos, sino uno de esos extraños y peculiares náufragos que se afanan enperfeccionar su papel de seres devastados con el fin de hallar nuevose inéditos placeres sustentados en una visión estética de la crueldad. Mientras realiza un narcisista y cínico examen de su pasado, BarónViola se zambullirá en una vida desorganizada y caótica que le llevará a relacionarse con gentes condenadas a merodear por los bordes de laderrota y del ostracismo social. De paso, en los paréntesis de superegrinaje, Barón Viola ajustará cuentas con diversos aspectos delmundo contemporáneo haciendo uso de un sarcasmo no exento de unacompasión repentina inducida por la nostalgia y por el miedo alolvido. Con una estructura fragmentaria que oscila entre el montajecinematográfico y el diapasón sentencioso del dietario, Opiniones deun delator narra la historia de un viaje a las rutinas de una vidalíquida y volátil, rutinas que, pese a su aparente trivialidad,ocultan las ruinas de los sueños humanos.
Enrique Barón Viola sabe que la sociedad le considera un hombreafortunado. Ha triunfado profesionalmente y disfruta de no pocoatractivo físico e intelectual. Sin embargo, él se considera unnáufrago. Pero no uno de esos náufragos comunes y repetitivos que sonel producto de una época sin rumbo y sin claros baluartes éticos, sino uno de esos extraños y peculiares náufragos que se afanan enperfeccionar su papel de seres devastados con el fin de hallar nuevose inéditos placeres sustentados en una visión estética de la crueldad. Mientras realiza un narcisista y cínico examen de su pasado, BarónViola se zambullirá en una vida desorganizada y caótica que le llevará a relacionarse con gentes condenadas a merodear por los bordes de laderrota y del ostracismo social. De paso, en los paréntesis de superegrinaje, Barón Viola ajustará cuentas con diversos aspectos delmundo contemporáneo haciendo uso de un sarcasmo no exento de unacompasión repentina inducida por la nostalgia y por el miedo alolvido. Con una estructura fragmentaria que oscila entre el montajecinematográfico y el diapasón sentencioso del dietario, Opiniones deun delator narra la historia de un viaje a las rutinas de una vidalíquida y volátil, rutinas que, pese a su aparente trivialidad,ocultan las ruinas de los sueños humanos.