En este libro, el autor consigue mantener un raro equilibrio entre ladinámica propia de la historia religiosa a los dos extremos de lacivilización islámica, Marruecos y Java, y los trazos más universalesdesvelados mediante la confrontación de éstos. Geertz manifiesta loque ambas tienen en común y aquello que las separa, ese juego deestrategias que nos autoriza a llamarlas musulmanas, a reconocer en La Meca una misma fuente de inspiración, nos enseña asimismo que ambasse postran en direcciones opuestas.