«Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es ni demasiado viejo ni demasiado joven[...].»
Epicuro propone un remedio para contrarrestar las cuatro causas que,según el, hacen que el hombre esté encadenado al sufrimiento: el temor de los dioses, de la muerte, del dolor, y las ideas falsas sobre loque en realidad constituye el bien. Su remedio, su phármakon, será lafilosofía, que se convierte fundamentalmente en buen juicio y se abrea todos, a los jóvenes y a los viejos, a hombres, mujeres yesclavos.
Por este motivo, si, además de ser casi una revelación ética, elepicureísmo comporta una física y una canónica, esto se debe a queEpicuro está convencido de que el conocimiento de los fenómenosnaturales condiciona el estado moral del hombre, y considera inútilestodas las demás ciencias que no sirven para mitigar el dolor. Lanecesidad de saber se mantiene, por tanto, como una condición de lasalud del alma, y cualquier fundamento de la felicidad que no sea laverdad racional, natural y objetiva es rechazado de forma categórica,a la vez que se menosprecian los conocimientos que no tienenconnotaciones éticas.
La doctrina epicúrea pretende ser esencialmente vital y moral,guardando siempre la eficacia para dispensar felicidad. Por esto mismo se ofrece sin distinción de condiciones sociales, de edad ni de sexo, y la filosofía, instrumento de esta felicidad, se considera fácil yasequible.
En esta quinta edición, después de un minucioso estudio preliminar, se reproducen su famoso testamento, las cartas a Heródoto, Pitocles yMeneceo, las Máximas capitales, las Exhortaciones (GnomologioVaticano) y, finalmente, los fragmentos de obras y cartas perdidas.
En la traducción de los textos han colaborado las profesorasMontserrat Camps y Francesca Mestre.