OBRA COMPLETA DE SANTIAGO MELÓN FERNÁNDEZ

OBRA COMPLETA DE SANTIAGO MELÓN FERNÁNDEZ

$109.600
IVA incluido
Sujeto Disponibilidad de Proveedor
Editorial:
KRK EDICIONES, S.L.
Año de edición:
Temática
Prosa
ISBN:
978-84-95401-86-1
Páginas:
1328
Encuadernación:
TAPA BLANDA O BOLSILLO
Idioma:
Castellano
Dimensiones:
170x120
$109.600
IVA incluido
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Prólogo a la edición, por Juan Ignacio Ruiz de la PeñaLa relectura de la Obra escrita de Santiago Melón, reunida ahora en el presente volumen, me trae el recuerdo reciente de una preciosa piezaliteraria en la que se hace el elogio, casi póstumo, de una especiesocial en vías de extinción. Me refiero al discurso de Doris Lessingcon motivo de la concesión del premio Príncipe de Asturias de lasLetras en su edición del pasado año, tan distante en la forma y en elfondo de lo que suelen ser esos alegatos de circunstancias, cantos depompa y ceremonia, en el que la autora rinde homenaje a la figura del«hombre culto».Lo que siempre estuvo muy claro para quienes durante mucho tiempogozamos del privilegio de su amistad lo estará también desde ahorapara quienes lean las páginas de este libro. A saber, que SantiagoMelón Fernández era, ante todo, un hombre culto. Lo era por sueducación humanista, por su curiosidad intelectual, por su vastaformación y claridad de juicio y, en fin, por una suerte de raraelegancia espiritual que es ya, por desgracia, patrimonio de muypocos, cada vez menos.Otro rasgo contribuye a perfilar el singular talante intelectual delquerido compañero. Universitario cabal «afirmo sin reservas que erauna de las mentes más lúcidas de su amada Universidad de Oviedo»,Santiago vivió siempre al margen de apremios académicos, sobrevolandoel gregarismo «iba a escribir garbancerismo» que de un tiempo a estaparte parece haberse instalado en muchos ámbitos de nuestra primerainstitución docente. Ese distanciamiento de lo que él «y otros como él pensamos» consideraba adjetivo o coyuntural en la vida universitaria, volviendo los ojos a una tradición de inteligencia, laboriosidad yenseñanza que debe ser, y cada vez parece que lo es menos, elnutriente esencial de esa vida que era la suya, le llevó a instalarseen una especie de insobornable y espléndido aislamiento localista queen modo alguno significaría desentendimiento de los problemas de unainstitución a la que dedicó lo mejor de sus raros talentos. Basterecordar que buena parte, quizá la mayor y mejor parte de la obra deSantiago Melón, está dedicada a la historia de «su» universidad, de la Escuela Ovetense, y vio la luz inicialmente en publicacionesuniversitarias o parauniversitarias: la prestigiosa revista Archivum,de la facultad de filosofía y letras, luego fragmentada en varioscentros de taifas, Astura, aventura editorial que iniciamos en 1984 un grupo de compañeros universitarios y que contó entre sus asiduos ymás responsables colaboradores con Santiago, animador de lasinolvidables tertulias que seguían a las heterodoxas y animadasreuniones de nuestros consejos de redacción, el propio Servicio dePublicaciones de la universidad ovetense, del que el querido amigosería diligente director por breve tiempo (1984-86), cediendo a miinsistente solicitud (yo era entonces titular del vicerrectorado delque dependía aquel servicio), daría amparo editorial a dos volúmenesde Santiago Melón: El viaje a América del profesor Altamira (1987) yuna serie de artículos reunidos en 1998 bajo el título Estudios sobrela Universidad de Oviedo. En diversos volúmenes de congresos,homenajes y publicaciones varias de la universidad también fueronfrecuentes sus comparecencias.Tampoco la voluntaria reclusión de Santiago en el reducto cada vez más íntimo de la tertulia o el refugio doméstico, en una geografía urbana que se achicaba más y más hasta quedar casi reducida, al final, a los aledaños de su casa y la obligada presencia docente en su facultad de económicas, iba a suponer falta de compromiso o desentendimiento delas demandas de una sociedad cada vez más cambiante y sin duda másalejada de la que a él «y a otros que como él pensamos» le hubieragustado formar parte. Revistas ovetenses de tan merecido prestigiocomo Los Cuadernos del Norte, Clarín o La Revista asturiana deeconomía contaron con excelentes trabajos de Santiago Melón que, porotra parte, tampoco fue ajeno al cultivo de los estudiosasturianistas: de hecho buena parte de su obra constituye unaaportación notable al ámbito de la cultura regional asturiana y elpropio Instituto de Estudios Asturianos cuenta en su fondo editorialcon varios trabajos suyos, como el innovador estudio sobre Un capítulo en la historia de la Universidad de Oviedo (1883-1910), publicado enplena juventud (1963), o la cuidada edición de La Poesía (en bable) de José Fernández Quevedo, que ve la luz en 1972 con una ampliaintroducción en la que el editor expone y argumenta garbosamente supersonal posición sobre el problema del regionalismo y la lengua deAsturias.Los escritos que se reúnen ahora en este volumen encierran muchas delas claves para la comprensión de la singular personalidad de suautor, como hijos suyos que son. Y son además, carentes ya del calorhumano de su presencia y de su magisterio, la preciosa herencia quenos deja el hombre culto que fue Santiago Melón: el fruto de untrabajo que concibió siempre no tanto como obligada exigencia de sucondición de