El Derecho urbanístico necesita de una permanente actualización antelo cambiante de la realidad social que ordena. Las técnicas y esquemas clásicos no sirven para hacer frente a las necesidades colectivas eindividuales que regula. La sociedad demanda nuevos enfoques paraconseguir una sostenibilidad auténtica, alejada de interpretacionesmaniqueas obstruccionistas que consigan un verdadero y equilibradodesarrollo. Es necesario simplificar el sistema y abandonar el cultoal trámite y al formalismo tan típico y característico en esta materia que tanto daño está causando al desenvolvimiento de la sociedad a laque sirve. Se debe dar paso a una etapa de interpretaciones quepermitan salir de la parálisis operativa por la que atraviesa elDerecho urbanístico, para lo cual hay que soltar lastre de losprejuicios que imperan en este ámbito. Se deben ofrecer solucionesrazonables para hacer más fácil la vida de los ciudadanos. Es la horade la simplificación, de la sostenibilidad real y del impulso de larehabilitación en su más amplia acepción.