AA.VV
Todas las grandes ciudades me entusiasman, esa multitud de calles y de rostros, esos imprevistos brotes arquitectónicos semejantes a líneasde pentagrama que convergen, se oponen y a veces parecen confundirse.Las ciudades son el esplendor de ruidos, formas, hedores, una suertede caos controlado que refleja todas las maravillas y la variedad quehay en nosotros. Son espejos y grutas donde lo hermoso y lo feo amenudo se entrelaza, como en una espiral de luz y de tiempo.