La retórica de la ciencia natural nos enfrenta a las preguntas de Kant (¿qué puedo saber?, ¿cómo me debo comportar?, ¿qué puedo esperar?,¿qué es el hombre?) de un modo prosaico. De eso se trata, desimplificar nuestros espejismos en lo que cabe. Así, en primer lugar,se plantea la cuestión de nuestro origen como preocupación individualque, desde la ciencia, nos ubica en un mundo sin claros privilegiosobjetivos. Luego la cuestión de ese origen se complica, porque lapreocupación individual sin más es insostenible desde «lo natural»,por no hablar ya desde «lo inefable». La consideración del «otro» como alguien imprescindible es insoslayable (la tesis central de Lévinasse legitima en su naturalización). Es más, la individualidad extendida al «otro», aquí y ahora, exige la ampliación adicional a un antes (lo natural en la historia) y a un después (lo natural en nuestrasexpectativas vitales).