NICHOLAS NICKLEBY

NICHOLAS NICKLEBY

$38.094
IVA incluido
Sujeto Disponibilidad de Proveedor
Editorial:
(254) INTERVENCION CULTURAL EDICIONES
Año de edición:
Temática
Contemporanea
ISBN:
978-84-96356-12-2
Páginas:
648
Encuadernación:
Rústica
Idioma:
Castellano
Peso:
990
Dimensiones:
215x140
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Cuentan que la pequeña Harriet Thackeray, hija del novelista in­glésWiliam Thackeray, le preguntaba a su padre con conster­nación: "Papá,¿por qué tú no escribes libros como NICHOLAS NICKLEBY?" Y es que, como apuntaba uno de los más importantes críticos de su época, WalterBagehot, "no hay ningún escritor inglés contemporáneo cuyas obras sean leídas con tanto deleite por toda la casa, criados y señores, niños y adultos". Esta obser­vación se ajusta estupendamente a NICHOLASNICKLEBY, una de esas largas novelas por entregas que los lectores deDickens esperaban con tanta avidez. Con avidez semejante pero siníncó­modas interrupciones podrá ahora disfrutar el lectorcontempo­ráneo de las aventuras y desventuras de Nicholas.La novela es, en primer lugar, un feroz ataque satírico contra lasescuelas de Yorkshire de la época, donde los menores recibían un trato brutal por parte de individuos avariciosos y crueles, que habiendodemostrado su absoluta incompetencia en todo tipo de oficios ynegocios sólo tenían como último recurso hacerse maes­tros. Es posible que el lector contemporáneo halle exagerada la descripción del SrSqueers y de su escuela. No obstante, asegu­ra el autor que es tansólo el pálido retrato de una realidad suavi­zada a propósito para noser tomada por imposible.Pero no es es esta una novela amarga. Junto a la vileza y mez­quindadde algunos personajes, hay otros cuya generosidad y nobleza resultantan irreales como los vicios de aquéllos. Y es que, en las novelas deDickens, el humor que magníficamente im­pregna todas las páginas auncuando se relatan los más tristes episodios, y el amor siempretriunfante por encima de cualquier mal designio, de cualquiercircunstancia adversa o voluntad malé­vola, parecen estar ahí pararecordarnos que la lectura, como la vida, debería tener siempre unfinal feliz, contra todo pronóstico.