Ni el perdón ni el talión son alternativas humanistas para corregir yprevenir la barbarie, lejos de hacer mejores a los hombres, los limita a dos opciones: la compasión o la fatalidad.Vivimos en un mundo donde el poder reclama más desorden para imponersu protección mañosa y más inhumanidad para dar brillo a la mentirahumanitaria. ¿Qué puede significar la justicia en un mundo así? A lavez necesarias e insuficientes, las instituciones judiciales no pueden ser sino el punto de partida de una lucha más amplia contra labarbarie universal.