En México, tan sólo en los últimos veinte años se han extraído másminerales preciosos que durante toda la época colonial. Los altosprecios en el mercado justificaron esta práctica en el país y en todaAmérica Latina junto con otras sin precedentes, como la explotación de la naturaleza pese al daño irreversible a los ecosistemas. Elargumento de los gobiernos para permitirlo era enmendar tres promesasincumplidas: erradicar la pobreza, reducir la desigualdad y promoverel desarrollo, pero sin atender el otro lado de la ecuación: elextractivismo provoca tremendos conflictos sociales y ecológicos, yLatinoamérica es la región con más incidencia de éstos en el mundo.