Si hay que decir en pocas palabras cuáles fueron los mundos deClementina, pues básicamente señalo cuatro: la geografía y elarrasamiento del monte, la recuperación lexical y onomatopéyica de sus habitantes, seres solitarios y aislados, los sentimientos y enparticular el amor como tema central, la condición femenina. Y entodos, claro, el dolor y la frustración ante un destino que siempre es imbatible, inmodificable.Los relatos de Quenel, y acaso por esomismo, leídos en estos tiempos de vértigos y ligerezas pueden resultar algo ripiosos. Y es que ella fue la clase de escritora que se detiene en detalles y trabaja, se diría, burilando sus propias morosidades.Ojalá este esfuerzo editorial sirva para consagrar, aunque adestiempo, a una de las más notables escritoras de la Argentina delsiglo XX.
Si hay que decir en pocas palabras cuáles fueron los mundos deClementina, pues básicamente señalo cuatro: la geografía y elarrasamiento del monte, la recuperación lexical y onomatopéyica de sus habitantes, seres solitarios y aislados, los sentimientos y enparticular el amor como tema central, la condición femenina. Y entodos, claro, el dolor y la frustración ante un destino que siempre es imbatible, inmodificable.Los relatos de Quenel, y acaso por esomismo, leídos en estos tiempos de vértigos y ligerezas pueden resultar algo ripiosos. Y es que ella fue la clase de escritora que se detiene en detalles y trabaja, se diría, burilando sus propias morosidades.Ojalá este esfuerzo editorial sirva para consagrar, aunque adestiempo, a una de las más notables escritoras de la Argentina delsiglo XX.