Soledad frente a la vehemente certeza estratégica de las políticas,soledad frente a una tradición que ha perdido toda consistentefiabilidad, soledad frente a la pretensión excluyente del saberinstitucional ,, el ejercicio de la filosofía encuentra hoyincrementada su exigencia -al igual que su compromiso. Debe enconsecuencia, hoy más que nunca, aferrarse al carácter natal de sucondición, condición que descubre en sí mismo a la vez que en larealidad de que hace objeto. Debe llevar a cabo su tarea como si ellotuviese lugar por primera vez, mirar el mundo como si éste se leapareciera por primera vez. Sólo del abismo del que brota este inicio- el abismo de la inagotable originalidad de lo natal- habrá deextraer las fuerzas para sobreponerse a toda desfiguradotamanipulación, para poder crecer en el dominio luminoso de su auténtica soledad: la que va y vuelve infatigablemente del sentido delnacimiento al nacimiento del sentido, la que se nutre de la únicasoledad inquietante con la que el hombre puede habitar sin engañarsetoda la riqueza de su mundo plural. Fernando Ojea