Nos resulta raro observar cómo personas que han vivido gustosamentedurante bastante tiempo su matrimonio o su vocación religiosa, alaproximarse a los cuarenta años, abandonan sus compromisos. Estehecho, que más de una vez nos ha sorprendido, es el que se estudia eneste libro, invitando al lector al autoanálisis. No se trata pues deuna lectura de distracción o de información sino de una radicalconfrontación. El lector ha de poner su propia vida sobre las páginasy rellenar con sus circunstancias y experiencias las alusiones que seva encontrando.