La clausura del Jubileo Extraordinario de la Misericordia supone unnuevo tiempo para comprender cómo seguir viviendo, con fidelidad yalegría, la riqueza de la misericordia divina. Es una llamada a hacercrecer la cultura de la misericordia como aspecto fundamental denuestra fe, invitando a todos los cristianos a vivirla intensamente.Debemos renovar nuestro compromiso de misericordia, como acciónconcreta del amor, para que arraigue en nuestros corazones y nos ayude a perdonar y mirar siempre con serenidad la vida cotidiana. Enpalabras del papa Francisco «termina el Jubileo y se cierra la PuertaSanta. Pero la puerta de la misericordia de nuestro corazón permanecesiempre abierta, de par en par» (n 16).