Mi testamento político es un balance de la historia de la España denuestros días, y del mundo que nos rodea, hecho con una sinceridad yhonradez inusuales por uno de sus testigos y protagonistasprincipales, desde la última vuelta del camino. Por sus páginasdesfilan Alfonso XIII y el fracaso de la Monarquía constitucional, laesperanza, frustrada, de modernización de España que supuso la Segunda República, la amenaza fascista en Europa en los años treinta y laRevolución del Seis de Octubre, la Guerra Civil, con especialreferencia a la Defensa de Madrid, la Quinta Columna y Paracuellos del Jarama, el largo exilio impuesto por la dictadura franquista, elpapel de la URSS y la solidaridad internacional con la causaantifascista, la Transición democrática, con toda su grandeza y todassus servidumbres, y la Crisis -con mayúscula- que hoy nos atenaza. Laobra se completa con una serie de juicios sobre diversos personajes,tanto españoles como extranjeros, desde el general Franco o DoloresIbárruri a Juan Carlos I o Adolfo Suárez, desde Stalin o el mariscalTito a Ho-Chi-Min o Fidel Castro. Y se cierra con una pregunta que suautor es de los pocos capaces de responder: ¿Hay un futuro para elideal comunista?Mi testamento político es un balance de la historia de la España de nuestros días, y del mundo que nos rodea, hecho con unasinceridad y honradez inusuales por uno de sus testigos yprotagonistas principales, desde la última vuelta del camino. Por suspáginas desfilan Alfonso XIII y el fracaso de la Monarquíaconstitucional, la esperanza, frustrada, de modernización de Españaque supuso la Segunda República, la amenaza fascista en Europa en losaños treinta y la Revolución del Seis de Octubre, la Guerra Civil, con especial referencia a la Defensa de Madrid, la Quinta Columna yParacuellos del Jarama, el largo exilio impuesto por la dictadurafranquista, el papel de la URSS y la solidaridad internacional con lacausa antifascista, la Transición democrática, con toda su grandeza ytodas sus servidumbres, y la Crisis -con mayúscula- que hoy nosatenaza. La obra se completa con una serie de juicios sobre diversospersonajes, tanto españoles como extranjeros, desde el general Francoo Dolores Ibárruri a Juan Carlos I o Adolfo Suárez, desde Stalin o elmariscal Tito a Ho-Chi-Min o Fidel Castro. Y se cierra con unapregunta que su autor es de los pocos capaces de responder: ¿Hay unfuturo para el ideal comunista?OSantiago Carrillo (Gijón, 1915-Madrid, 2012) cubrió para el diario El Socialista los debates de las CortesConstituyentes de la Segunda República. Secretario general de laFederación de Juventudes Socialistas, participó en la dirección delmovimiento revolucionario de octubre de 1934. Preso hasta la victoriadel Frente Popular en 1936, fue el artífice de la unificación de lasJuventudes Socialistas y Comunistas (JSU). Durante la Guerra Civil fue miembro de la Junta de Defensa de Madrid presidida por el generalJosé Miaja. Ingresó entonces en el Partido Comunista de España, delque en 1937 fue elegido miembro de su Comité Central y de su BuróPolítico.Tras la derrota militar de la República, en 1942 se hizo cargo deltrabajo hacia el interior de España, y en 1946 fue ministro en elGobierno republicano en el exilio presidido por el doctor José Giral.En 1960 fue elegido secretario general del PCE, cargo que ocupó hasta1982. En 1976 dirigió en Madrid su partido en la clandestinidad.Detenido en diciembre de ese año, tras unos días de cárcel fue puestoen libertad. En abril de 1977 el PCE conseguía su legalización, yCarrillo fue elegido diputado por Madrid (1977, 1979, 1982). Su papelen la Transición política española ha sido reconocido, casi sinexcepción, por políticos e historiadores de todos los matices.Doctor honoris causa por la Facultad de Derecho de la UniversidadAutónoma de Madrid (2006) está considerado una de las figurashistóricas del movimiento comunista internacional.