El 29 de marzo de 1939, Manuel García Corachán, abogado y capitán delCuerpo Jurídico del Ejército de la República, se vio obligado aemprender un viaje que le alejara del terror y le llevara a lalibertad. El trayecto de Valencia hasta el puerto de Alicantedeterminó su entrada en el laberinto de incertidumbres, pesadillas ymiserias que supusieron los campos de concentración, las cárceles ylos juicios sumarísimos. Los efectos perversos de la historia lellevaron al Campo de los Almendros, al de Albatera, al Seminario deOrihuela, a la Prisión-Reformatorio de Alicante, a la Cárcel Modelo de Valencia y al Penal de San Miguel de los Reyes. La crónica de ManuelGarcía permite reconstruir con rigor uno de los más lamentablesepisodios políticos que sucedieron en una época, aún reciente, de lahistoria de nuestro país. Manuel García nunca se reconcilió con losvencedores, y muy marcado por los años de cautiverio, aguardó elmomento de publicar estas memorias que conservó y revisó, disciplinada y obsesivamente, a lo largo de su vida.