COMISION TEOLOGICA INTERNACIONAL
En la Bula de convocatoria del Año Santo del 2000, Incarnationismysterium, Juan Pablo II señalaba, entre los signos «que oportunamente pueden servir para vivir con mayor intensidad la insigne gracia deljubileo», la purificación de la memoria. Esta purificación cabeentenderla como un proceso de liberación de la conciencia personal ycomún de todas las formas de resentimiento o de violencia que laherencia de culpas del pasado puede haber-nos dejado. ¿Cómo afrontareste reto? Mediante una valoración renovada, histórica y teológica, de los acontecimientos implicados que conduzca a un reconocimientocorrespondiente de la culpa (si la hubo) y a un camino real dereconciliación. A este fin, la Comisión Teológica Internacional ofrece ahora a toda la Iglesia el servicio del presente documento, fruto deintensos estudios y numerosos encuentros mantenidos entre 1998 y 1999. El texto resultante ha contado con la aprobación del Presidente de la Comisión y Precepto para la Congregación de la Doctrina de la Fe, elcardenal J. Ratzinger.