MARCOS, ALFREDO / PEREZ MARCOS, MOISES
Vivimos una época de desconcierto en cuanto a la imagen del serhumano. Para unos es simplemente un animal más, para otros es unasuerte de robot complicado. En uno y otro caso se hace imposible laacción libre y personal. Hay quien piensa, por el contrario, que somos pura libertad, que carecemos de una naturaleza que nos condicione ynos oriente. Son visiones diferentes del ser humano, pero todas ellastienen el mismo efecto práctico: acaban justificando, prediciendo oincluso recomendando la transformación del ser humano en un artefactopost-humano. Ante esta situación queremos repensar lo humano e invitar al lector a hacerlo con nosotros. ¿Desde dónde? Desde la convicciónprofunda de que cada ser humano es ya infinitamente valioso. Desde elsentido común, que nos indica que sí tenemos una naturaleza propia,tanto como una cierta libertad de realización personal. Desde latradición aristotélica, entendida como alta elaboración filosófica del sentido común. Esta tradición nos enseña que el ser humano tienesaspectos animales, sociales y espirituales. Que resulta, enconsecuencia, tan vulnerable y dependiente como autónomo. Que precisa, para su plena realización, de unos entornos adecuados a la ecologíahumana. Y nos muestra, por último, cómo todos estos aspectos seintegran y realizan libremente, por mutua diferenciación, en la unidad irrepetible de cada persona.