Se propone con este libro dar cuenta de la nostalgia por los viejosmapamundis, y colmar el deseo de explorar viejas lagunas con una nueva experiencia. Luis Pancorbo traza este concienzudo y medular mapamundi desde la realidad geográfica más impensada y aporta numerosaspesquisas antropológicas y claves del imaginario mitológico delplaneta. Mediante cientos de entradas se perfila una cierta idea delmundo conocido o por reconocer, tanto en sus parajes próximos comoextremos, y se rastrean incitantes sitios del mito y del ahora. Elautor vuelve a McMurdo, la metrópolis de la Antártida, y a tantosotros lugares sin dejar de buscar las doradas manzanas del Sol, segúnYeats. Una gran cantidad de informaciones y sugestiones, vividas yliterarias, que también invitan al lector a ejercitar su propiaRayuela cortazariana al poder enlazar las voces. Ver Cielo, Elíseo,Horaisan, Ialu, Jannah, Qurnah, Tlalocan, Sampo, Utgard, Valhalla,Yaru... Si no existen esos paraísos sus nombres sirven de coordenadas. Como Erytheia, la isla del ocaso, un antecedente español en Cádiz. Ocolinas rojas de África como Tsodilo. O mares verdes como el de Bascoen las islas del Almirantazgo. América recibe particular atencióndesde los presuntos hielos de Estotiland a la lejanía austral de lasislas Evangelistas pasando por un lugar mexicano de cuyo nombre nosacordamos: Santa María en tiempos de paz y Zapata en tiempos deguerra.