Lo típico y previsible se desplaza: no hay monumentos, vistaspregnantes, perspectivas exageradas y previsibles, sino frentes denegocios, carteles comerciales, placas y señalética de todo tipo,detalles de arte callejero y de diseño casual.Página tras página nos ofrecen un alfabeto particular para descifrarParís y su especificidad. Símbolos e iconos múltiples que se vaninscribiendo en la memoria de los ciudadanos, los turistas y elflanear, dibujando una silueta particular, única.