Bruce Bégout dirige la mirada a otro icono de la culturanorteamericana: el motel. Un dispositivo simple que combina laresidencia y el viaje, la estancia y el tránsito. Al abrigo de lasmiradas indiscretas y lejos de la centralidad normativa, se convierteen guarida para encuentros furtivos. El cine (Hitchcock, Welles) y laliteratura (Nabokov, Pynchon), a los que se recurre con frecuencia eneste ensayo, lo afirman con claridad: la aséptica habitación del motel secreta mucha más zozobra que todas las combinaciones posibles detorres, calabozos y laberintos. Se trata de un espacio átono, anodinoe higiénico que, sin embargo, se revela como la expresión máscontundente de las nuevas formas de vida (nomadismo, tedio), deeconomía (franquicias, productos low-cost) y de (in)sociabilidad(anonimato, desconexión). Bégout nos desvela, tras la insignificanciaaparente de su arquitectura, los enig-mas y repercusiones del motelnorteamericano.