Cansado de su serie Rougon-Macquart, Zola emprende con entusiasmo en1891 un nuevo proyecto: Lourdes, primera novela de la trilogía Lastres ciudades, que completan Roma y París. Un mismo hilo conductor las une: la crisis de fe del abate Pierre Froment, y por extensión eleterno conflicto entre ciencia y religión que marcó el origen de lasociedad moderna a finales del siglo XIX. Lourdes constituye untestimonio incomparable del peregrinaje al sur de Francia, en el quela «masa» cobra una dimensión abstracta, con alma propia más allá delhombre, hacia el misticismo, la fe, el dolor y la esperanza humana. En una época donde impera el positivismo y la razón, Zola da unaoportunidad a la ilusión y la mentira, al milagro como sustento delsufrimiento.