En estas páginas Alessandra Borghese nos regala un testimonio sincero, que nos transmite mediante reflexiones y sentimientos que sólo puedesuscitar un lugar tan extraordinario y el contacto con las personasque conoce allí y a las que ayuda. El estilo directo de la autora esemocionante, sobrecogedor. El lector siente que lo toman de la mano ylo acompañan al interior del santuario, a la famosa cueva, tras lospasos de Bernadette Soubirous, la pastorcilla de Lourdes que gozó delprivilegio de encontrarse con María, hasta el convento de Nevers,donde vivió y murió la santa en 1879 y donde, inexplicablemente, haquedado conservado su cuerpo incorrupto.