Los adolescentes del siglo XXI, en el llamado primer mundo, sonesencialmente distintos de los de las pasadas generaciones. Son loshijos de Internet, de un mundo global, muy sujetos a las modas y a las leyes de un mercado de consumo poderoso y globalizado. Estos nuevosadolescentes tienen que librar una singular batalla con los cambiosprofundos de una sociedad en permanente estado de transformación queofrece muchos caminos en los que el adolescente puede confundirse ypadres y educadores verse desorientados.