Álex Ayala escribe acerca de unos jubilados que cumplen heroicamentesu última misión en la vida: vigilar una estatua de John Lennon paraque nadie robe sus características gafas. Y también lo hace sobre loshabitantes de un pueblo de Bolivia que comercian con sus recuerdossobre las últimas horas de vida del Che Guevara. En otro capítulo sehabla del sastre Sillerico, quien ha gozado del dudoso honor de ver en paños menores a la mayoría de los presidentes de su país: a los deizquierda y a los de derecha, a los populistas y a los dictadores, alos gordos y a los espigados, a los brutos y a los letrados. Y asíhasta completar un total de 13 historias repletasde empatía hacia susminúsculos protagonistas.