Ocho potentes relatos sobre personajes confrontados con lo desconocido y con sus propios miedos. En uno de los cuentos reunidos en estevolumen, la protagonista explica su encuentro con un albatros, esepájaro solitario y de vuelo majestuoso al que Baudelaire dedicó unpoema. Ella y su padre se topan con lo que llaman «albatros perdidos»o «albatros divagantes», aves que, debido al sobreesfuerzo por lafalta de viento, enloquecen, se desorientan y acaban llegando alugares muy alejados de su hábitat natural. Los protagonistas de estos ocho relatos son cada uno a su manera «divagantes». Algúnacontecimiento inesperado ha quebrado las rutinas de sus vidas, los ha obligado a salir de su espacio habitual y a moverse por extrañosterritorios. Por ejemplo, la chica que un día conoce en un hospital aun tío proscrito durante años en su familia por algo que nadie quieredecir, el actor frustrado que inicia, sin darse cuenta, una vidadistinta en la casa de un antiguo compañero de carrera a quien le hanido mejor las cosas, la mujer que vive con sus hijos en un mundoagonizante en donde conviene más estar dormido que despierto, o elnarrador del magnífico cuento «La puerta rosada», quien descubre lasolución para su insatisfactoria vida familiar en una callecitasolitaria. Estos relatos, que transitan entre el realismo y lafantasía, enfrentan a sus personajes con esa obsesión que nuestrasociedad ha cincelado con esmero: la del éxito y el fracaso, y dancuenta de la maestría que Guadalupe Nettel ha alcanzado en estegénero.