La obra definitiva de Mario Vargas Llosasobre el erotismo.
Rigoberto, un maduro empleado de unacompañía de seguros, combate su banal existencia con una ricaimaginación que va plasmando en cuadernos. Todo lo que Rigoberto no se atreve a hacer, no se atreve a vivir por sí mismo, sus audacias yaventuras imaginadas, sus deseos ocultos, van quedando reflejados enestas anotaciones que lo distancian cada vez más de su vulgarexistencia.
Los cuadernos son como un baúl del que se vanextrayendo inesperados relatos, atesorados por el personaje con mayorcelo que si fueran reales, y constituyen un refinado compendio de laimaginación erótica. Pero la particularidad de estas fantasías es queparten siempre de pinturas, obras literarias y piezas musicalesconformando un verdadero y exquisito índice de la pintura y laliteratura eróticas de todos los tiempos.
Como contrapunto alflorido universo de don Rigoberto está el inquietante y perturbadorambiente que se forja alrededor de su hijo, Fonchito. Obsesionado conla vida y la obra del pintor austríaco Egon Schiele, el muchacho sesueña como la encarnación del pintor maldito y su misterioso mundo deniñas perversas y autorretratos angustiosos.
Entre ambospersonajes, la madrastra. Una mujer que es para ambos la figuraprincipal de ese doble mundo de deseos y realidades. Una mujer a lamedida de sus más exigentes fantasías.
En Los cuadernos de donRigoberto (1997) se despliegan ante el lector las claves que nuestramemoria cultural ha dado, a través del arte, sobre los misterios delplacer sensual.