De jóvenes precisamente va aquí la cosa, es decir, de follar, leer,trabajar en precario, de flotar sobre los restos del naufragio, detener ganas, de mira lo que hay que aguantar, de no tener paciencia yde no aceptar que la tontunez de muchos hace más listos a los que vande listos por la vida.Los combatientes es, a la vez, el nombre de una pequeña asamblea deindignados, de los que saltan a la comba y de los componentes de ungrupo de teatro dentro del cual alguien piensa que solo a través delridículo se puede dar cuenta de lo que nos está pasando y decideescribir una pieza que humanice (o sea, que ridiculice) a quienes másrespeta, empezando por él mismo, siguiendo por sus compañeros deescena y alcanzando a sus maestros literarios. De este modo, ypartiendo del viejo principio vanguardista de exaltación de lo joven,los miembros de la compañía hacen de su juventud una rabiosa categoría histórica que los convierte no solo en actores de teatro sino también en actores políticos.Atención: la historia verdadera que aquí se nos cuenta está basada enhechos ficticios.Jóvenes que ponen en cuestión su entorno político,cultural y afectivoCristina Morales(Granada, 1985) es autora dellibrode cuentos La merienda de las niñas(Cuadernos del Vigía, 2008).Sus relatos han aparecido en Pequeñas Resistencias 5. Antología delnuevo cuento español 2001-2010(Páginas de Espuma, 2010) y en Velas alviento. Los microrrelatos de La nave de los locos(Cuadernos del Vigía, 2010). En el curso 2007-2008 fue residente de la Fundación AntonioGala para Jóvenes Creadores y es licenciada en Derecho y CienciasPolíticas.