TERUEL, JOSE / TERUEL BENAVENTE, JOSÉ
Luis Cernuda destinó el lugar central de su poesía al sacrificio de la vida que resulta ineludible al artista. Esta acusada sinergia de obra y vida nos ha permitido recorrer y explorar su producción poética,crítica y traductora entre Nueva Inglaterra, México y California,atendiendo ya a las circunstancias vitales, ya a la exégesis de lostextos.De Los años norteamericanos de Luis Cernuda se desprende conparticular evidencia que su capacidad de sentirse menospreciado estuvo tan desarrollada como su capacidad de desprecio, pero hemos queridodemostrar que la leyenda que él mismo se labró a pulso en el trato con los demás fue sólo la parte más superficial o defensiva de supersona. La leyenda no cuenta que Cernuda despreció cualquier tipo dehipocresía (sexual, literaria o política), ni que su idealismopervivió residualmente hasta el final de su vida. En el fondo, lo quesu leyenda escondía era otra cuestión que a los lectores de su obranos interesa más, su absoluta servidumbre a un destino: la poesía. Elprestigio actual de Cernuda probablemente proceda de todo lo que lehizo «difícil» entre sus contemporáneos. Sus antipatías contra lafamilia, su falta de ambición en el escalafón social y académico, susposturas insobornables, su posición marginal ante las hegemoníasliterarias en España y en el exilio, su disponibilidad ante loinesperado y su inclinación a abandonar con todas las consecuencias el entorno habitual son valores atractivos para generaciones futuras,que se incrementaron en los últimos años de su biografía.Paradójicamente su figura se agiganta a la luz de lo que se llamó suleyenda o su triste realidad.