En nuestra época, los occidentales, y más concretamente los europeos,parecen obsesionados por el culto a la memoria. Sin embargo, Todorovafirma que, aunque hay que procurar que el recuerdo se mantenga vivo,la sacralización de la memoria es algo discutible. Debemos permaneceralerta para que nada pueda apartarnos del presente, y también para que el futuro no se nos escape de las manos. En la actualidad, elracismo, la xenofobia y la exclusión del otro ya no son como antes. Ytampoco lo serán, sin duda, las atrocidades de mañana.